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3 nov 2011

Y volviendo, vuelvo a ser yo...


"Puede ser todo una puesta en escena, ¿pero alguien puede denostar a esta altura del siglo el valor de una puesta en escena?" Marta Dillon
Página 12, Reparaciones

Yo me identifico con la Cristina que apunta con el dedo y me identifico con los insultos de las que es objeto, y con la mujer que lleva todo sobre sus espaldas... y que es madre, y que es esposa, y que es viuda y que es mujer... La que llora y la que grita, a esa que llaman yegua, loca ¡loca, siempre loca! Una y mil veces su cara es mi bandera y mi puesta en escena.

Miremos las caras de los hombres detractores, quisieran meternos a las yeguas debajo de ellos (aunque se finja el orgasmo), miremos las mujeres detractoras, mujeres argumentando desde su más rústico mandato (y otras, pobres, que a pesar de sus palabras perfumadas, no han sabido descubrir la belleza que cada mujer tiene en sí...)

Me gusta que use polleras, porque las tiene bien puestas, porque demuestra que no hace falta masculinizarse ni convertirse en "ellos" para llevar cualquier rienda. Me gusta Cristina Fernández de Kirchner porque es una mujer de su tiempo, como yo, como tú y como todas las brujas con las que comparto mi tiempo...

Mujeres a las que no les tiembla el pulso, pero tampoco les faltan las caricias. Eso no es feminismo, eso es reconocerse hoy como mujer, sin pedir disculpas porque se avanza, sólo avanzar y que como a Eva, el viento le despeine el cabello.


 
Lu*

9 jul 2011

¿Adiós Facundo?

¿Quién y por qué? ¿Quién y por qué se llevó al amigo? Arrancándonos tu voz ¡mal parido! ¿quién y por qué así? ¿quién y por qué a tí?





Gracias maestro! Gracias Facundo Cabral...

11 jun 2011

No puedo con mi genio...


Me molestan los prístinos, los inmaculados; los que nunca en su puta vida se ensuciaron, los que no se equivocan, los que no cometen grandes errores porque nunca emprendieron grandes hazañas.

Me molestan los que no tiraron nunca piedras, prefiero a los que por lo menos escondieron la mano; los que estáticos se quedaron señalando con el dedo, los que sólo saben escupir, los vírgenes de falencias.

Prefiero siempre, si prefiero, a quienes se metieron al barro y se embarraron; los pusieron el pecho a balas y cañones, los que jugaron con fuego y se quemaron (y sonrieron), los que mucho erraron porque mucho anduvieron.
 
 Estoy indignada, rabiosa y dolorida. Con nuestros pañuelos no!
 
 
Lu*